Introducción
Las heridas representan un problema de salud frecuente en todos los niveles de atención médica. Desde lesiones traumáticas y quirúrgicas hasta úlceras de origen vascular o metabólico, su adecuado manejo impacta directamente en la calidad de vida del paciente, la prevención de complicaciones y los costos sanitarios. La correcta diferenciación entre heridas agudas y crónicas, así como la comprensión de sus mecanismos fisiopatológicos, resulta fundamental para implementar estrategias terapéuticas basadas en la evidencia.
Heridas agudas
Las heridas agudas son aquellas que se producen de forma súbita como resultado de un evento traumático o quirúrgico y que, bajo condiciones fisiológicas normales, progresan de manera ordenada a través de las fases de cicatrización hasta lograr el cierre completo en un periodo esperado de tiempo.
Estas heridas atraviesan las fases de hemostasia, inflamación, proliferación y remodelación, con una respuesta inflamatoria controlada y un adecuado aporte vascular.
Heridas crónicas
Las heridas crónicas son aquellas que no logran avanzar de manera ordenada a través del proceso normal de cicatrización y permanecen abiertas por periodos prolongados, generalmente más allá de 4 a 6 semanas. Suelen quedar atrapadas en la fase inflamatoria, generando un entorno biológico desfavorable.
Entre los principales factores asociados a la cronicidad se incluyen la isquemia, la infección persistente, la presencia de tejido necrótico y enfermedades sistémicas como la diabetes mellitus.

Evaluación clínica integral de la herida
El abordaje moderno de las heridas, tanto agudas como crónicas, requiere una evaluación estructurada y sistemática, que considere no solo la lesión, sino al paciente en su totalidad. Modelos como TIME y TIMERS continúan siendo herramientas útiles para la práctica clínica:
- T (Tissue): control de tejido no viable
- I (Infection/Inflammation): manejo de infección e inflamación
- M (Moisture): equilibrio de la humedad
- E (Edge): estimulación de bordes y epitelización
- R/S (Regeneration/Social): regeneración tisular y factores sociales
Esta evaluación permite seleccionar terapias basadas en objetivos claros y medibles.
Principios actuales en el manejo de heridas
El tratamiento contemporáneo de heridas se fundamenta en estrategias multimodales y personalizadas, entre las que destacan:
- Desbridamiento (quirúrgico, autolítico, enzimático o mecánico)
- Control de biocarga mediante antisépticos de nueva generación y apósitos antimicrobianos
- Terapias avanzadas, como presión negativa, matrices dérmicas y apósitos bioactivos
- Optimización sistémica, incluyendo control glucémico, soporte nutricional y manejo vascular
- Prevención, especialmente en heridas crónicas recurrentes como las lesiones por presión
La evidencia actual respalda el uso racional de tecnologías avanzadas cuando se integran dentro de un plan estructurado y basado en la evaluación clínica continua.
Principios actuales de manejo
El tratamiento contemporáneo se basa en el desbridamiento adecuado, el control de la biocarga, el uso racional de apósitos y terapias avanzadas, así como la optimización de factores sistémicos.
Conclusión
Comprender las diferencias entre heridas agudas y crónicas permite implementar estrategias terapéuticas más efectivas y centradas en el paciente. El manejo basado en evidencia mejora los resultados clínicos y reduce la carga para los sistemas de salud.


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