A propósito del Día Internacional de los Pacientes Ostomizados.
Una ostomía ya sea colostomía, ileostomía o urostomía representa un cambio significativo en la vida del paciente. El rol del estomaterapeuta es acompañar, prevenir complicaciones y promover la mejor calidad de vida posible. A continuación se exponen los aspectos más relevantes que deben considerarse.
1.Etapa preoperatoria: planificación, marcaje y preparación
Aunque no siempre es posible anticiparlo todo en urgencias, en los casos electivos conviene:
· Marcaje del estoma: ubicar el estoma en un lugar donde el paciente pueda verlo, manipularlo y evitar pliegues cutáneos, cicatrices antiguas, líneas de cinturón o pliegues abdominales marcados.
· Educación previa: informar al paciente y a sus familiares sobre qué es la ostomía, los tipos de dispositivos, cuidados básicos, expectativas, posibles complicaciones y cambios de estilo de vida futuros.
· Valoración integral del paciente: evaluar estado nutricional, función renal, comorbilidades (diabetes, enfermedades autoinmunes, etc.), salud de la piel abdominal, presencia de cicatrices o hernias previas, soporte psicosocial.
· Diseño del plan
Interdisciplinario: coordinar esfuerzos con el cirujano, nutricionista y psicólogo para que el paciente entre a cirugía con las mejores condiciones posibles.
Un programa de enfermería de estomaterapia iniciado desde el preoperatorio ha mostrado mejorar la adaptación del paciente a su ostomía a mediano plazo. Por ejemplo, en un estudio cuasiexperimental con pacientes ostomizados, al sexto mes el grupo que recibió atención especializada obtuvo mejores resultados de ajuste a la ostomía comparado con el grupo control (p<0,001) (Sousa & Santos, 2020).
2.Cuidados postoperatorios del estoma: vigilancia temprana
Durante el periodo inmediato tras la cirugía es fundamental:
· Inspección frecuente del estoma: Observar color (idealmente rosado rojizo), humedad, edema leve aceptable, ausencia de necrosis, sangrado leve ocasional. Cualquier cambio brusco de color o pérdida de viabilidad debe evaluarse rápidamente.
· Protección de la piel periestomal: La piel circundante es muy vulnerable. Se debe limpiar con agua tibia o soluciones suaves, secar con toques suaves (sin frotar), y aplicar barreras cutáneas si están indicadas (film, polvos, geles).
· Selección y ajuste del sistema colector: Elegir entre sistemas de una o dos piezas, bolsas cerradas o drenables, según el tipo de ostomía y estilo de vida. Verificar que el orificio del adhesivo se adapte al contorno del estoma para minimizar fugas.
· Técnica de cambio / retirada y colocación: Enseñar al paciente (y al cuidador) el procedimiento: retirado del sistema (de arriba hacia abajo con soporte en la piel), limpieza de la zona, secado, medición del estoma y aplicación del nuevo sistema asegurando un buen sellado.
· Frecuencia y vaciado: Indicar cuándo vaciar (por ejemplo, cuando la bolsa esté a 1/3-½ de su capacidad) y cada cuánto cambiar el dispositivo según la incidencia de fugas o cambios en la piel.
3. Educación del autocuidado y empoderamiento del paciente
El objetivo es que el paciente adquiera progresivamente autonomía confiada:
· Entrenamiento progresivo supervisado: Iniciar con demostraciones por parte del profesional, luego permitir que el paciente lo practique bajo supervisión, corrigiendo errores y respondiendo dudas.
· Medición frecuente del estoma:
En los primeros meses, el estoma puede cambiar de tamaño o forma; medirlo con regularidad permite ajustar el orificio del dispositivo y evitar irritaciones.
· Cuidado del vello periestomal:
Si hay vello, recortarlo con tijeras pequeñas. No rasurar para evitar microlesiones que comprometan la adhesión.
· Uso de accesorios complementarios: Pastas moldeables, anillos de ajuste, polvo secante, sprays quita adhesivos, cintas de sujeción, desodorantes para la bolsa, entre otros.
· Registro de eventos: Llevar un diario donde el paciente anote fugas, llenado de la bolsa, observaciones cutáneas o síntomas de alarma, para facilitar el seguimiento y ajustes.
Percepción del cuidado recibido: En un estudio con 21 personas ostomizadas, la calidad de la atención recibida estaba estrechamente vinculada con el proceso de información, la inclusión de familiares y la continuidad del soporte por parte de la estomaterapia (Bonill de las Nieves et al., 2017).
El cuidado del paciente ostomizado es mucho más que la simple colocación de una bolsa: implica una visión integral que considera lo anatómico, lo funcional, lo emocional y lo social. El estomaterapeuta debe ser guía, educador y soporte constante. Cuando los pacientes, desde la fase preoperatoria, cuentan con información adecuada, acompañamiento técnico, ajustes personalizados y apoyo psicosocial, su proceso de adaptación puede ser exitoso y su calidad de vida significativamente mejor.


C. P., & Santos, C. S. (2020). Effect of a Stoma Nursing Care Program on the Adjustment of Patients with an Ostomy. Aquichán, 20(1). https://doi.org/10.5294/aqui.2020.20.1.
Bonill de las Nieves, C., Capilla Díaz, C., Celdrán Mañas, M., Morales Asencio, J. M.,
Hernández Zambrano, S. M., & Hueso Montoro, C. (2017). Ostomy patients’ Perception of the health care received. Revista Latinoamericana de Enfermagem, 25.